En diálogo con el programa Simplemente Inocente, el abogado penalista, Boris Cohen, abordó recientemente el tema del derecho penal reparador y las distintas salidas alternativas al juicio plenario. El especialista destacó la importancia de estas herramientas para el sistema de justicia.
Según el abogado, estas alternativas son «más que interesante sobre todo para los defensores y también para las víctimas en los delitos en que el bien jurídico sea disponible como por ejemplo los delitos contra el patrimonio».
El objetivo principal de estas vías alternativas es lograr que la reparación del daño «retrotrae las cosas a un estado anterior». Esto puede ser más satisfactorio para las víctimas en ciertos casos, ya que «interesa más la reparación de esa vidriera y la restitución o la reparación de lo que se robó más que esa persona se ha sometido a proceso». Además, estas soluciones «viene a descomprimir el desarrollo de muchas causas», aliviando la carga de los tribunales y los juicios por jurados.
Existen instancias como el Centro de Mediación Penal y la «instancia de conciliación que es más propia del Ministerio fiscal» para facilitar estos acuerdos. Incluso sostuvo que «el juicio abreviado también es una herramienta similar que permite descomprimir», aunque implique una condena.
Cohen preciso que la aplicación de estas alternativas no es universal. Está limitada a delitos donde el bien es disponible, no para casos de gravedad extrema o con gran conmoción social. Es fundamental que la reparación sea posible y que el daño tenga una dimensión que lo permita. En casos de delitos intrafamiliares o entre personas con relaciones afectivas previas, el interés de la víctima puede primar.
Un punto clave es el acuerdo entre las partes. Para la mediación o conciliación, «la víctima tiene que estar de acuerdo porque si no es imposible». El Ministerio Fiscal interviene para mediar y conciliar a ambas partes.
Respecto a la situación del imputado que accede a estas vías, Cohen aclaró que «no le queda antecedentes, pero se compromete en un acta donde se compromete a no digamos repetir lo que hizo a la víctima».
Cohen refuta la idea de que el acusado «se la lleva de arriba», señalando que «someterte a un proceso ya es una… cuestión de penosa de llevar» y que estar judicializado, con investigaciones y posibles medidas restrictivas, «no está bueno».
Sin embargo, lograr estos acuerdos no es sencillo. «Es difícil, es redifícil», admite Cohen. La principal dificultad radica en que «cada parte… si tiene que ceder tiene la sensación de que está perdiendo». Tanto la víctima como el imputado pueden sentir que no se respetan sus intereses o garantías. A pesar de esta dificultad, el derecho penal reparador ofrece un camino paralelo y valioso para resolver conflictos penales.




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