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El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná dictó el sobreseimiento de Damián Borgo y Carolina Silva, una pareja oriunda de Villa del Rosario que enfrentaba un pedido de condena de hasta cinco años de prisión. El tribunal, integrado por las juezas Mariela Emilce Rojas y Noemí Marta Berros, junto al juez Jorge Sebastián Gallino, resolvió absolverlos de la acusación de facilitar la permanencia ilegal de dos niñas migrantes provenientes de República Dominicana.

La abogada defensora Brenda Víttori, quien llevó adelante la defensa junto a Pablo Moyano Ilundain, brindó detalles sobre los fundamentos del fallo en una entrevista con el programa «El Séptimo Día» por Radio Plaza.

El «corazón» de la discusión legal

Víttori explicó que, si bien no se discutió la irregularidad del ingreso de las menores al país, el punto clave fue la inexistencia de un delito penal al no haber un lucro o provecho por parte de sus defendidos. «Para que se configure el delito, el legislador prevé que exista un beneficio directo o indirecto para las personas que facilitan esta permanencia. En el debate no hubo dudas de que estas personas ingresaron de forma irregular, pero el corazón de la discusión fue el beneficio que obtuvieron o no los imputados», señaló la letrada.

Respecto a la teoría de la fiscalía, que sostenía que el beneficio era una adopción ilegal, la abogada fue tajante: «La finalidad no era la adopción. Pudimos demostrar a lo largo del debate que no hubo una conducta delictiva ni de explotación. Ese beneficio no puede ser un beneficio moral de, como de alguna forma dijo la fiscalía, satisfacer la necesidad de formar una familia».

Una historia de ayuda humanitaria

Según el relato de la defensa, el vínculo comenzó en 2020 durante un viaje de turismo a República Dominicana, donde la pareja conoció al padre de las niñas, quienes se encontraban en situación de extrema vulnerabilidad. «Los conocen a este hombre y a sus dos hijas que estaban prácticamente en situación de calle. Durante años les brindaron ayuda desde Argentina hasta que ellos emprendieron el viaje», detalló Víttori.

La abogada subrayó que el vínculo biológico nunca se rompió: «Bajo ningún punto de vista se había cortado el vínculo con su papá, a quien ellas veían todos los días y con quien compartían actividades. El padre en ningún momento las quiso regalar, ni vender, ni dar en adopción; si no, hoy no estarían con él».

Críticas a la intervención estatal

La letrada lamentó el desenlace del caso, ya que las menores fueron finalmente enviadas de regreso a su país de origen tras pasar diez meses en un hogar de menores en Argentina. «En Argentina ellas iban a la escuela, tenían el esquema de vacunación completo y hábitos de higiene que nunca habían tenido. Una de las nenas, con 9 o 10 años, aprendió a leer y escribir acá«, destacó sobre la mejora en la calidad de vida de las niñas durante su estadía con la pareja.

Finalmente, Víttori cuestionó la actuación de los organismos de protección de menores: «Este proceso se prolongó en el tiempo y lo único que hicieron fue daño. Las niñas pedían a gritos volver con Carolina o con su papá, pero bajo ningún punto de vista querían estar en un hogar. Hoy están nuevamente en la misma situación de vulnerabilidad que hace años atrás».

La defensa concluyó manifestando su satisfacción por el fallo, calificando la causa como un desafío inédito en la jurisprudencia argentina. «Estamos contentos con el resultado porque pudimos demostrar que no hubo obtención de beneficio por parte de los imputados».

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