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El psicólogo clínico Sebastián Sigal analizó la reciente ola de amenazas de tiroteos y actos violentos que ha puesto en alerta a diversas instituciones educativas, especialmente en los niveles secundarios en Entre Ríos y el país. El especialista advirtió en diálogo con el programa El Séptimo Día que se emite por Radio Plaza 94.7 que estos episodios no deben ser minimizados como simples juegos de adolescentes, sino que revelan una profunda crisis de límites y falta de educación,.

Sigal destacó que el clima de preocupación se ha intensificado tras el asesinato de un joven en San Cristóbal, Santa Fe, lo cual dota a las actuales amenazas de una gravedad superior a la de un simple reto viral. «Esto le da mucha más importancia y gravedad porque no sabemos si en alguno de estos retos de redes estas cuestiones que los chicos hacen puede terminar en algún episodio real con la muerte de algún estudiante o la muerte de alguien«, señaló el profesional.

Para el psicólogo, existe una distinción clara entre la rebeldía adolescente y estas conductas extremas. Según su visión, un joven con un desarrollo saludable no se suma a este tipo de acciones: «El adolescente que se suma a un reto de estas características es un adolescente diferente al que le pasan algunas cuestiones. Algo no está funcionando bien. No cualquier adolescente lo hace solamente por chiste, porque los adolescentes entienden de que esto no es un chiste».

La falta de límites y el rol de la sanción

Durante la entrevista, Sigal hizo hincapié en que la problemática principal que observa en la actualidad es la ausencia de marcos regulatorios tanto en el hogar como en la sociedad. «Me encuentro con adolescentes que no tienen límites. No hay límites, hay chicos con mucha carencia de educación familiar, contención y educación«, explicó, vinculando este fenómeno con un incremento de la violencia social en general.

Respecto a cómo abordar estas conductas, el especialista defendió la necesidad de aplicar consecuencias claras. «La sanción también contiene, educa y muestra un poco que por acá no es. Es una manera también de educar para empezar a contener este tipo de actos», afirmó, aunque aclaró que la respuesta debe ser integral y no limitarse únicamente al castigo.

Sigal también se mostró crítico ante el silencio de los organismos educativos, como el Consejo General de Educación, sugiriendo que la falta de respuestas claras fomenta la repetición de estos hechos. «Las autoridades no tienen ni idea qué hacer con esto. Entonces la respuesta es la omisión. Si no hay una respuesta del gobierno, no hay por qué pensar que esto no va a ocurrir».

Finalmente, consultado sobre cómo deben actuar los padres ante el temor de los niños más pequeños que comparten entorno escolar con los adolescentes, el psicólogo fue tajante: «Hay que hablar con los chicos, contarles la verdad de lo que está sucediendo con un lenguaje adaptado. Lo que no hay que hacer es omitirlo y hacerse el tonto, porque que lo vivan y nadie se los explique es más dañino».

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