El excombatiente Ricardo César Álvarez, integrante del Grupo 1 de Comunicaciones de la Brigada Aérea durante el conflicto bélico, compartió sus vivencias y reflexiones sobre la gesta de 1982 en una reciente entrevista concedida al programa «El Séptimo Día» por Radio Plaza.
Con una mirada profunda sobre la historia y la geopolítica, Álvarez enfatizó que, para quienes estuvieron allí, el recuerdo de las islas trasciende el dolor: «Malvinas no es una herida abierta. La herida hay que cerrarla. Malvinas es un sentimiento que cada veterano lleva en su corazón y en su sangre».
El desembarco y la labor en el frente
Álvarez, quien en aquel entonces tenía 23 años, recordó que su misión comenzó el 28 de marzo cuando partió hacia Comodoro Rivadavia. Fue recién el 1 de abril cuando se le notificó que desembarcarían en las islas. «En el primer vuelo de un C-130 que despega a las 6 de la mañana, llegamos a Malvinas y nos hicimos cargo del aeropuerto y de todos los sistemas de comunicaciones», relató sobre sus primeras horas en el archipiélago.
Respecto al miedo inherente al combate, el veterano explicó que, aunque existió, la responsabilidad profesional se impuso: «Cualquier ser humano siente miedo ante la adversidad. Pero la adrenalina de lo que uno empieza a vivir te lleva a concentrarte realmente en el trabajo que tenés que realizar». Además, subrayó que el final del conflicto el 14 de junio no fue una derrota incondicional en su visión: «Nunca fue una rendición, fue un cese de fuego». Tras esa fecha, Álvarez permaneció como prisionero de guerra durante casi doce días antes de regresar al continente.
Una «guerra pergeñada» y la desmalvinización
Tras años de investigación personal y contacto con fuentes locales y británicas, Álvarez sostiene una tesis contundente sobre los orígenes del conflicto. «La guerra de Malvinas fue una guerra limitada porque fue pergeñada, fabricada, armada y llevada a cabo por Gran Bretaña. Ellos obligaron a la Argentina a desembarcar», afirmó. Según su análisis, el hundimiento del crucero General Belgrano fue la prueba definitiva de que Londres no deseaba negociar la paz propuesta por Perú, sino mantener el control estratégico de la zona.
El regreso al país no fue sencillo debido a lo que denomina el proceso de «desmalvinización». «Teníamos prohibido hablar sobre la guerra. Esa dichosa desmalvinización llevó a que, hasta el día de la fecha, más de 1.500 veteranos de guerra se hayan suicidado», lamentó, señalando las graves secuelas psicológicas y sociales que enfrentaron al volver.
Geopolítica y actualidad
Consultado sobre la postura del actual gobierno y la figura de Margaret Thatcher, Álvarez ofreció una opinión personal basada en la capacidad estratégica de la ex primera ministra, sin ignorar sus acciones: «La señora Thatcher cometió un crimen de guerra por el cual nunca fue juzgada por el mundo. No la justifico, pero creo que el presidente miró el cerebro de esa mujer, que era una persona muy eficaz y audaz».
Finalmente, el excombatiente destacó la importancia de Malvinas en el tablero mundial por su conexión con la Antártida y sus recursos naturales como el petróleo y los minerales. En este sentido, abogó por que la causa Malvinas se integre formalmente en la currícula escolar: «Nos debemos a la sociedad para contarles de primera mano estos temas. No queremos simplemente un acto de izar la bandera el 2 de abril; queremos que se desarrollen los temas en las escuelas».
Álvarez concluyó afirmando que, aunque respetaba a sus compañeros que se niegan a viajar con pasaporte, él eventualmente regresaría a las islas, aunque por el momento se dedica a dar charlas para que la verdadera historia de Malvinas sea conocida por las nuevas generaciones




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